Antes de ti, después de ti, contigo: cabalgo a lomos de la duda.
Quiero decir que dudo de mí, de las cosas en las que he puesto mi devoción y mi fervor. De la palabra que en torno a tu cuerpo dejé crecer como una enredadera, de los circunloquios en los que intercambiamos saliva y promesas de perpetua propiedad.
Antes de ti, después de ti: mi humanidad no fue un témpano, sino un páramo donde nada crece, ni aves equivocadas dejan escapar su trino. Contigo: todo tenía el color del incendio, terminaba toda era glacial.
¿Existió ese puente y esa lluvia que nos acercó, ascua uno y seca hierba el otro, el amanecer en Palmilla, los cultivos de cacahuate, la oscura esquina donde tomamos el anónimo taxi que terminó por sellar nuestro deseo, ese casi amanecer en el puerto?
Antes de ti, después de ti, nada.
El viento trae consigo tu recuerdo, el vestido rojo hecho jirones, tu taconeo por la calzada.
He dicho que estoy a salvo, que la herida ya no ladra. Tal vez estuve equivocado.
domingo, 12 de marzo de 2023
LXXXVIII
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XCII
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