domingo, 12 de marzo de 2023

LXXXVI

 Una vida más tarde, a solas, miro el puerto: en el oleaje se sospecha el aroma de tu beso, las calles tienen los nombres de tu ausencia.
Entre borrachos y muchachitas que juegan a vender sus caricias a marineros recién desembarcados, yo aspiro el olor del ron y la podredumbre del mercado. Un anciano entona canciones de Agustín Lara a cambio de unas monedas y cerveza.
¿Recuerdas esa tarde a espaldas de la catedral metropolitana? Al ver a un niño muerto de pena que intentaba cantar mientras la multitud se burlaba enternecidamente, al partirse en cien mi sosiego y querer huir, sólo atinaste a sonreír. En Mixcalco buscamos una vecindad escondida, con la seguridad de quien se sabe a lomos de lo eterno e indestructible.

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