sábado, 6 de abril de 2019

XLVII

¿Sabes que no volví a subirme al asiento trasero de un taxi, que sólo leo cuentos cuando estoy alejado del mar?
Anoche me creció la nostalgia como una enredadera. Enroscó sus ramas a mis pies descalzos, por mi torso desnudo. Antes de cubrir mi cabeza, me susurró al oído, con tu voz, mi nombre.

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