A medias divertido, a medias angustiado, te sigo por la alameda. En
medio de los campos madura mi tristeza. Ya hemos agotado los recursos de
la palabra, pero nos queda el sudoroso diálogo de nuestros cuerpos.
Ambos escapamos, ninguno muestra sus razones.
Azorado, cada noche
salgo a recorrer las calles. Trepo a los tanques de agua para verte
llegar más pronto. Para adelantarme al alba. Agoto la pequeña ciudad,
carcomido de celos. Si pudiera quedarme a oscuras, desnudo frente a ti.
Si pudieras hallarme en esta oscuridad, desnuda.
Un espejo se desvanece. Llueve otra vez. En un invernadero de suculentas, muestra por fin su flor la jacaranda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario