El agua cae sobre tu cuerpo, acentuando la turgencia de los hombros. Muerdo tu costado como un fruto venido de la madrugada; pero no despierto horrorizado, ni la noche es la palma que atenaza mi sosiego.
Ahora el agua cae sobre el asfalto, sugiere nuevas formas de anegarse a las cloacas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario