sábado, 11 de enero de 2020

LXXI

¿También yo caí, entonces, en el sórdido artificio, en el embrujo social de la pasión a perpetuidad, de la atadura sin ambajes, y hasta la derrota, la espina incrustada en el otro, al tiempo que era uno mismo asaeteado sin piedad, mientras el mundo se derrumba inmisericorde?

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