sábado, 6 de abril de 2019

LXIII

Te veo venir por los pasillos, enfundada en tu vestido rojo. Un extraño pudor te rodea, da pequeños saltos en torno tuyo mientras con la mirada buscas confrontarlo, pero en vano.
En el mar, en una de sus orillas, camino solitario, con cierto enfado. Atrás quedó la joven horda en el baile, yo salí a buscar una cerveza, desencantado de las luces y la lubricidad de los cuerpos. Camino a ratos sobre la arena, a ratos sobre el concreto.
Umbrales ambos del desastre.

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