En el sueño reciente vuelvo a encontrarte, pez en el agua de un paisaje urbano lleno de promesas; vuelve a nacer el monstruo de la ternura, caen insospechadas barreras de la carne y aunque el ocaso expande su reinado, vuelve a ser luminoso el mediodía.
Vuelvo a desnudarte, volvemos a ser uno en el acto de compartir los escarceos del enamorado encuentro. Vuelvo a tocar tu más íntima sonrisa, de nueva cuenta mis labios son tocados por tu beso. Vuelve a ser mía la ternura de tu abrazo, pero nada más.
Luego despierto, la escueta sonrisa ondeando por todo lo alto, bandera pirata, seña de victoria; ahí lo triste, lo irremediablemente infausto de los días que siguen a la separación: abrir los ojos, beber de nueva cuenta el agua de tu ausencia.
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